No sé si es el calor que me pega a la silla, el olor tonificante que pasa por mis fosas nasales, la cantidad de gente paseándose para beber agua (un agua que vale para cocer los macarrones), las hojas con que se abanican que hacen más ruido que aire…y todo esto unido a la cantidad de hormonas a flor de piel y mi poca capacidad de concentración…de aquí en dos semanas Septiembre habrá podido conmigo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario