A veces me odio a mí y a mi cabeza.
Nunca soy lo suficientemente sutil.
Sólo sé que no me gusta estar hecha un nudo desde los pies hasta la garganta, apretándome cada día un poco..y un poco.. y un poco más, pero no es lo suficientemente fuerte como para ahogarme y a estas alturas no creo que lo haga, pero aprieta y aprieta...hasta que ya un día me acostumbre a su presencia de tal manera que ya nadie pueda ayudarme a desatarlo.
Me has dado bien poco y hoy me quitas un tercio de lo importante.
No te imaginas lo que me duelen los ojos pero aunque le deba una primavera
(y el juicio), ...
Hace 14 años
